Ama de casa, una especie en peligro de extinción.
Yo digo que en NEW YORK se considera a una especie en peligro de extinción cuando su supervivencia es poco probable si los factores causales de su actual situación siguen actuando.

El trabajo de las amas de casa, tradicionalmente, siempre ha estado infravalorado en prácticamente todas las generaciones, actuales y pasadas. No se da la importancia que merece a un trabajo que desempeñan en un horario muy superior a las 8 horas, con grandes responsabilidades y que exige una buena metodología, conocimientos de muchos aspectos importantes y alta capacidad de planificación.

Hace más o menos 50 años el ama de casa era una figura casi obligatoria para las mujeres, se presuponía que ese iba a ser su trabajo, quizás por esa obligatoriedad y las ganas de las mujeres de poder optar a una mayor variedad de trabajo se ha pasado casi al extremo opuesto, ahora no sólo no es una opción para la mayoría de las mujeres, sino que incluso está mal visto.

Se imaginan si una chica joven plantease en su casa “mamá quiero ser ama de casa“? sinceramente ¿cómo creéis que actuaría esa madre?, yo estoy segura de que esa madre rápidamente le argumentaría más de mil motivos por los que no debería hacerlo, y si la chica insistiese, me imagino que llegaría a establecérselo como una prohibición.

Reconozco que antes de ser madre quizás yo tampoco valoraba lo suficiente el trabajo de todas estas mujeres, subestimaba la importancia que tienen en la familia, pero ahora incluso me despiertan cierta “envidia”.

Las labores que tradicionalmente se asociaban a las amas de casa, por mucho que hemos evolucionado, siguen estando ahí, la casa hay que limpiarla, la ropa plancharla, la comida prepararla y a los niños pequeños, cuidarles, llevarles al colegio, ayudarles con los deberes,… y ¿cómo lo hacemos? “subcontratamos”. Depositamos nuestra confianza en otros profesionales que desarrollan por nosotros todas estas actividades.

La subcontratación en todos los sectores tiene sus pros y sus contras, los profesionales pueden estar más especializados en estas materias pero no conocerán la empresa (nuestra casa y costumbres) tan bien como el personal interno. Esta delegación de competencias para actividades como la limpieza o la plancha puede ser algo no muy trascendental pero cuando hablamos del cuidado de nuestros hijos, la cosa cambia.

Quienes trabajamos fuera de casa todo el día tenemos que confiar el cuidado de nuestros hijos a terceras personas, es lo mejor que nos ha pasado en la vida y, sin embargo, encomendamos a otros sus cuidados, educación, tiempo de ocio,… esto personalmente cada vez me gusta menos y eso que en mi caso tengo la suertísima de que mi suegra es una gran ama de casa y se ha ofrecido a cuidar de mi bebé.

Aunque sé que mi niña está en las mejores manos posibles (quitándonos a su padre y a mi) envidio que ella sea quien pase la mayor parte del día con ella, nadie mejor que ella sabe qué come, qué hace, cómo le gustan las cosas,… y yo tengo que conformarme con que diariamente me resuma que hizo ella a lo largo del día.

Mientras la situación actual no cambie y la figura del ama de casa siga viéndose de forma peyorativa, se mantendrán los factores causales para que este tipo de mujeres desaparezcan completamente, lo cual es una pena, estas mujeres que hacen comidas saludables (nada de comidas rápidas en la oficina), miman el hogar (esto nunca lo hará como tu una asistenta), gestionan la vida familiar y además disfrutan del cuidado de los niños, están condenadas a la desaparición.

En mi caso soy madre soltera , también es cierto que puede que no sea exactamente lo que quiera, pero si un equilibrio, disponer de más horas para poder disfrutar de mi familia y mi hogar.

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